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Henri Fayol

De padre de la Administración a padre de la Administración de Riesgos

Por Alberto Adriano Alonso

Transcurría el cálido verano turco cuando un 29 de julio del año 1841 nacía, en Estambul, Henri (1) Fayol, hijo de una bien posicionada familia francesa que se encontraba temporalmente viviendo en Turquía.

Tan solo 19 años más tarde, obtenía su título de Ingeniero Civil especializado en minas, y desde su muy temprana adolescencia empieza a trabajar en la Commentry Fourchambault, una sociedad minera establecida en Francia. Allí comienza, como todo joven ingeniero, a soñar con ganar experiencia y progresar, sin imaginar que finalizaría su carrera después de 58 años en la misma empresa, pero con el cargo de Director General.

Sin duda, no fue Henri Fayol un ingeniero clásico como lo fue Frederick Taylor, aun-que ambos son recordados como los más célebres administrativistas de su pretérita época.

Taylor había nacido en los Estados Unidos en el año 1856 y, luego de incursionar en el Derecho, abandonó su carrera universitaria por problemas en la vista. Comienza entonces a trabajar como empleado en un taller metalúrgico donde rápidamente escala posiciones y también da inicio a su carrera de ingeniería estudiando por las noches.

Obsesivo perfeccionista, Taylor comienza a analizar la cronometría del trabajo y desarrolla una especie de “just in time” aplicado a la producción. Bajo ese nuevo concepto, todas las tareas debían ser realizadas dentro de los plazos cronometrados con el fin de lograr un mayor rendimiento de las inversiones. Obviamente, los patrones de ese momento ven al ingeniero Taylor como un adelantado cuasi economista y comienzan a adoptar sus principios aplicados a la producción. Rápidamente, la organización científica del trabajo, hoy conocida como Taylorismo, se expandió como reguero de pólvora por los Estados Unidos desde finales del siglo XIX.

Lo de Fayol fue totalmente diferente. El francés no se detuvo en analizar el trabajo, sino que su interés estuvo centrado en analizar el comportamiento de las empresas, por lo que es recordado por sus aportes en el área del pensamiento administrativo.

Pero lo que más lo diferenció de Taylor es que Fayol fue un humanista que utilizó el positivismo, tan en boga en Europa en ese momento, como directriz de su trabajo, que consistía en observar los hechos, realizar experiencias y extraer reglas. Por todo esto, Henri Fayol es considerado hoy un ilustrado y caballeresco exponente de su época y, a la vez, un transformador de la misma.

Pero, además, Fayol nunca tuvo la creencia de que el ser humano era sólo un hombre racional y económico que únicamente se motivaba por el dinero. Tenía una concepción más holística, y se preocupaba también por el hombre social, el hombre autorrealizado, el hombre complejo.

Fayol entendía que los problemas de las empresas en ese momento se debían a la desorganización, por lo que los ejes de sus investigaciones estuvieron dirigidos a la división del trabajo, a la aplicación de un proceso administrativo y a la formulación de criterios técnicos que debían servir, a su vez, de soporte a la función administrativa.

Fayol entendía que para que una empresa sea eficiente y eficaz debía estar bien administrada.

Por aquellos años, las operaciones industriales y comerciales que estaban implantadas en las empresas eran solo cinco:

1. Funciones Técnicas: Relacionadas con la producción de bienes o de servicios por parte de la empresa.
2. Funciones Comerciales: Relacionadas con la compra, venta e intercambio.
3. Funciones Financieras: Relacionadas con la búsqueda y administración de los  capitales.
4. Funciones Contables: Relacionadas con los inventarios, registros, balances, costos y estadísticas.
5. Funciones Administrativas: Relacionadas con la integración de las otras cuatro funciones. Las funciones administrativas coordinan y sincronizan las demás funciones de la empresa, siempre por encima de ellas. Son, de alguna manera, el motor de la empresa.
Cuando en el año 1916 Fayol publica su célebre Tratado “Administration industrielle et générale; prévoyance, organisation, commandement, coordination, controle”, ex-plica que él ha llegado a la conclusión de que, para el mejor funcionamiento de las empresas, a las cinco clásicas funciones se les debe agregar una nueva, que sería la sexta, a la que llamó seguridad. Esta función se definía de la siguiente manera:
6. Funciones de Seguridad: Relacionadas con la protección y preservación de los bienes y de las personas de la organización.

La definición que efectúa Fayol de la función que llamó seguridad era la siguiente:

La finalidad de esta función es salvaguardar las propiedades y las personas contra el robo, fuego e inundaciones, contrarrestar las huelgas y felonías y, en general, contra todas las perturbaciones sociales o disturbios naturales capaces de poner en peligro el progreso e, incluso, la su-pervivencia de la empresa. La función es como “el ojo del amo” o “el perro guardián” en el caso de la empresa privada, o como la policía o el ejército, en el caso del Estado. Son, generalmente hablando, todas las medidas que confieren la paz y tranquilidad mental requeridas por el personal. 

Según lo que hoy sabemos, las medidas de seguridad a las que Fayol se refería estaban dirigidas al tratamiento de los riesgos puros y a los personales, ya que, por aquellos tiempos, los bienes amenazados por tales riesgos eran los más preciados de la empresa. Es muy rescatable y atinado el término utilizado por Fayol cuando habla de la supervivencia de la empresa, un concepto que ha mantenido su vigencia hasta nuestros tiempos cuando se habla de Administración de Riesgos.

¿Fue Fayol un iluminado o simplemente supo expresar en los papeles lo que muchos ya pensaban con anterioridad? Como dirían los italianos: ¿chi lo sa?

Paradójicamente, las cinco funciones descriptas por Fayol se desarrollaron como disciplinas académicas bien definidas y se convirtieron, con los años, en verdaderas áreas de la estructura y cultura empresarial. La seguridad, sin embargo, se perdió por los caminos del tiempo, al no haber sido recogido el guante por otros especialistas, que no supieron receptar, en ese momento, la clarividencia de Henri Fayol. (2)

Estimo que la falta de reconocimiento a Fayol proviene de haber sido francés y de que su célebre tratado recién fuese traducido al inglés en el año 1949.

Y esa fecha es muy sugestiva, porque hace suponer que recién en los años 50 del siglo pasado Fayol comenzó a ser leído en los Estados Unidos.

Rápidamente, las ideas de Fayol fueron aceptadas y receptadas por varios catedráticos estadounidenses y, entre los años 1955 y 1956, la ciudad de Filadelfia se convirtió en el foco del nuevo pensamiento en Administración de Riesgos. Así, en noviembre de 1955, el Dr. Wayne Zinder, profesor de la Universidad de Pensilvania, hizo pública su idea acerca de que el gerente profesional de seguros debería ser un gerente de riesgos. Poco tiempo después, el Dr. Herbert Denenberg, otro profesor de la misma Universidad, continuó explorando la idea de la Administración de Riesgos sobre la base de los trabajos anteriores de Henri Fayol.

ara muchos investigadores de la Administración de Riesgos, estos hechos pueden considerarse como el envión definitivo para el surgimiento de esta nueva ciencia, hoy conocida como Administración de Riesgos. Todo lo que siguió después es ya una historia muy bien conocida. Nótese que el concepto de que el objetivo de la Administración de Riesgos consiste en logar la supervivencia de la empresa es aun totalmente valedero y es el término que Fayol utilizó muy sabiamente cuando definía la función que, por aquel tiempo, él había de-nominado seguridad sin saber que en realidad estaba comenzando a poner en escena la Administración de Riesgos.

Henri Fayol, el ingeniero brillante y el administrador exitoso, fallece en el año 1925, por lo que nunca pudo conocer que fue él quien sembró la primera semilla de esto que hoy se conoce en el mundo como Risk Management, un hecho que no es nuevo si consideramos que muchas cuestiones analizadas por determinados pioneros reciben la aceptación científica y de la sociedad muchos años después.

Obviamente, lo escrito es una visión muy personal y, aunque a mi entender muy bien fundada, es solo mi visión.

Y esto se debe, quizás, a que mi formación ingenieril coincide con la de Fayol y, quizás, también, porque la Administración de Riegos es una cuestión social a la que adhiero, tal como Fayol entendió, también, a la incipiente Administración en su momento.

Decía Fayol que: “La función administrativa tiene su única manifestación a través de los miembros de la organización (cuerpo social).... y opera sólo sobre el personal.” De allí surge la importancia crítica que tienen los recursos humanos en el buen funcionamiento de las organizaciones.

Por tal motivo, entendemos y vemos a Fayol como al ingeniero que supo tomar cierta distancia de las ciencias exactas para profundizar en una ciencia social donde los principios no son rígidos, sino que su aplicación es una cuestión de medida, pero de-mostrando que, aun así, dichos principios son tan válidos como los de cualquier otra ciencia.

Por todo esto y también siguiendo aquello de que “madre hay una sola pero padres, unos cuantos”, de entre todos esos padres, yo entiendo que Henri Fayol, el visionario Fayol, fue el verdadero padre de la actual Administración de Riesgos, por lo que le rindo, desde este lugar, mi sentido homenaje por todo lo que nos ha dado.

(1) No existe concordancia en cuanto a la forma de escribir el nombre de Fayol, Algunos lo citan como Henri y otros como Henry.
(2) Fayol, Henry. General and Industrial Management. Traducción al inglés del original en francés que data del año 1916. New York, Pitman Publishing Corp., 1949.